Dieta para prevenir enfermedades del corazón

Dieta para prevenir enfermedades del corazón

Las llamadas enfermedades del corazón son todas aquellas que afectan al sistema cardiovascular, es decir al corazón y los vasos sanguíneos (venas y arterias). Entre las enfermedades más comunes de este tipo se debe mencionar al infarto, la hipertensión arterial y la arteriosclerosis, pero no son las únicas. Las estadísticas han demostrado que las enfermedades del corazón son una de las principales causas de muerte en el mundo.

Es muy importante prevenir las enfermedades cardiovasculares y para eso es necesario llevar un estilo de vida sano, siendo que estas muchas veces son causadas por una mala alimentación, malos hábitos o la falta de ejercicio físico.

La dieta que se sigue día a día se vuelve fundamental para mantener un corazón saludable. Es necesario aprender a seleccionar correctamente los alimentos que se deben consumir, como también conocer cuáles son aquellos que deben limitarse o evitarse por completo.

Consejos para un corazón fuerte

1. Lleva una alimentación rica en frutas y verduras

Frutas y verduras son los alimentos naturales que más beneficios brindan al corazón ya que tienen un efecto cardioprotector. Las frutas y verduras aportan una buena cantidad de magnesio y potasio, estos actúan evitando las irregularidades en el ritmo cardíaco. Ademas, por sus propiedades antioxidantes también previenen la enfermedad vascular isquemica.

Los profesionales de nutrición aconsejan incluir 5 raciones mínimas de frutas y hortalizas, las cuales también pueden consumirse en zumos. Ademas, también recomiendan evitar las frutas envasadas y precocinadas.

2. Limita el consumo de sal

Si hay un enemigo para el corazón, es la sal. El consumo excesivo de este mineral aumenta los riesgos de padecer hipertensión y otras enfermedades cardíacas. No solo se debe reducir la cantidad de sal con la que se condimenta las comidas diarias, sino también limitar el consumo de conservas, productos procesados, comidas rápidas, embutidos y otros alimentos ricos en sal.

Un buen consejo es reemplazar la sal de mesa tradicional por sal yodada. Esta, ademas de no ser perjudicial para el corazón, también aporta la dosis requerida de yodo por día y esto previene muchos otros males.

3. Opta por los productos integrales

Los cereales no son una buena opción, en su lugar es mejor elegir los productos integrales. Estos alimentos reducen los riesgos de sufrir una cardiopatía, padecer diabetes, hipertensión, cáncer y muerte prematura.

4. Consume frutos secos

No solo son deliciosos, sino que también son muy beneficiosos para la salud. Los médicos aseguran que quienes quieren vivir una vida más larga y saludable, deben consumir frutos secos a diario. Es necesario incluir las nueces, almendras y avellanas a la dieta diaria, al menos en una dosis de 25 gramos, para mantener controlada la hipertensión y reducir los niveles de colesterol malo.

5. Limita el consumo de carnes rojas y procesadas

Estos alimentos son ricos en sales, grasas y otras sustancias que pueden ser muy perjudiciales para el sistema cardiovascular. Los principales tipos de carnes que se deben evitar son aquellas procesadas industrialmente. Entre ellas se debe mencionar a las carnes enlatadas, los embutidos y las salchichas.

6. Consume pescados dos veces a la semana

El alimento de origen animal más sano, es el pescado. Para proteger el corazón, los más recomendables son los peces de agua fría ya que estos contienen Omega-3 en una mayor cantidad. Al no contener grasas saturadas, las arterias no corren peligros de ser obstruidas. Ademas, al ser rico en potasio, magnesio y niacina, regula la tensión arterial y baja los niveles de colesterol malo.

7. Evita las bebidas alcohólicas y bebidas azucaradas

Los médicos relacionan mucho las enfermedades del corazón con el consumo de estas bebidas. Los refrescos y las gaseosas son consideradas como azúcar liquido y esto aumenta el riesgo de padecer diabetes y contraer alguna enfermedad cardiovascular.

Las bebidas alcohólicas son malas en exceso. Estos aportan un tóxico al organismo que afecta directamente el músculo cardíaco y causa la debilidad del corazón, pudiendo provocar una miocardia dilatada.

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